Hasta siete cámaras en cien metros

Es lo que tiene ser Vigilantes de Seguridad


Una persona sale de su casa en el murciano barrio de Santa María de Gracia y, al pasar junto al aparcamiento subterráneo de la calle Mar Menor, es grabada por su cámara de seguridad. Es sólo la primera de las muchas que registrarán su camino hasta la Glorieta. De hecho, cada 100 metros aproximadamente siete cámaras, desde la misma calle y desde los comercios, tomarán su imagen entre la plaza Emilio Díez de Revenga y el puente de los Peligros de la capital.

En Díez de Revenga, los aparatos de vigilancia de varias oficinas bancarias apuntan a los cajeros automáticos de forma que el peatón queda grabado, o al menos sus pies, al pasar cerca. La cámara y el monitor de la sucursal de La Caixa es claramente visible; sin embargo en el Banco Santander, pese a tener un cartel que advierte de que existen sistemas de captación de imagen, si las hay, no son visibles.

Caminando por la avenida de la Libertad, otras dos oficinas bancarias publican la vigilancia, también en las dependencias de Onda Regional y en el pasadizo de la calle Doctor Hernández Ros. El Corte Inglés tiene, al menos, un dispositivo en cada acceso, mientras que, al otro lado de la calle, varias tiendas de ropa conforman el paradigma de las diferentes políticas de los comercios. Stradivarius no tiene; las de Mango apuntan, a través de los escaparates, hacia la calle, y las de Massimo Dutti y Pull and Bear son un misterio hasta para los propios trabajadores, que sospechan que hay videocámaras pero no saben dónde están colocadas.

Desde Díez de Revenga a la plaza de la Fuensanta, la imagen del peatón ha podido ser captada por hasta catorce cámaras en poco más de 200 metros, incluyendo las instaladas en los portales de varios edificios, algunas con cartel, otras no. Sin embargo, esto es sólo el principio, en la plaza que alberga la Dama de Murcia, hay dos cámaras situadas en postes, en teoría para regular el tráfico, pero que pueden ser usadas por los Cuerpos de Seguridad para perseguir y hallar pistas de los delincuentes.

LA GRAN VÍA

La calle más vigilada de Murcia

En Gran Vía, aumenta la concentración hasta el punto de que varios dispositivos cubren los mismos ángulos. A los de los comercios y las entradas de algunos bloques de pisos, se suman las de los edificios oficiales, el Banco de España y la Delegación de Hacienda. Además, edificios como la sede central de Cajamurcia, cuentan no con una sino con varias cámaras que vigilan su perímetro.

Las avenidas de la Libertad y de la Constitución, la Gran Vía, las calles Correos, Trapería y Platería son algunas de las que concentran más sistemas de vigilancia privada. La mayoría de las cámaras están en comercios y bancos, pero también en edificios oficiales y en la misma vía pública. Éstas últimas son las utilizadas por el departamento de Tráfico de la Policía Local para regular los semáforos de los cruces más transitados, un total de 33 en la capital, incluyendo las diez situadas en los túneles, según informaron fuentes de la Policía Local de Murcia. Además, pronto se instalarán 25 aparatos más en varios parques y jardines.

EMPRESAS DE VIGILANCIA

Es obligatorio poner carteles

Sin embargo, fuentes de la Policía Local aseguran que es difícil «ver un delito» a través de estas cámaras, pues están «muy altas». Así que, teniendo en cuenta que estas cámaras no graban sino que transmiten en tiempo real, en la práctica sólo sirven para cambiar la frecuencias de los semáforos.

De las instalaciones privadas, el número es indeterminado según la Delegación del Gobierno, pese a que el departamento de Seguridad Privada de la Policía Nacional debe aprobar toda instalación de videovigilancia, aunque sea en un ámbito privado.

Aunque la mayoría de las personas no se fijan, todas las instalaciones de videovigilancia, sean privadas o públicas, deben estar señaladas con carteles de las empresas responsables. En estas señales se detalla, a veces, que las personas que son grabadas pueden ejercer los derechos contemplados en la Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos, ante las entidades de seguridad privada.

La responsable en Murcia de Prodinter Seguridad, Raquel Marín, comenta que «prácticamente no llama ninguna persona para ejercer sus derechos, porque si está todo correcto, carteles e instalación, no tienen porqué llamar. Sólo se ponen en contacto cuando ha pasado algo de interés para ella: robo de un bolso, una pelea, un golpe en el coche, algo que haya podido captar la cámara».

Siempre que la instalación esté realizada por una empresa de seguridad homologada por la Dirección General de la Policía Nacional es totalmente legal su colocación y su grabación, incluso en bares de copas y en domicilios particulares.

Así todo lo que se haga delante de una cámara y esté grabado, puede ser usado por la empresa o el titular, de quien son realmente las imágenes, siempre y cuando la instalación esté debidamente señalada con carteles. Este uso está sujeto a la Ley de Protección de Datos, por lo que no se podrían usar para fines que no sean competencia de seguridad. En un juicio, el uso de imágenes de cámaras de seguridad tampoco es garantía de que un atracador vaya a ser condenado, pues se dan casos en los que los jueces desestiman la prueba.

En definitiva, el eterno dilema entre libertad y seguridad sigue estando a la orden del día. Eso sí con millones de imágenes registrándose en todas las ciudades a diario, aunque nunca se pueda estar seguro de quién está mirando las pantallas.

PROTECCIÓN DE DATOS

Se puede denunciar

El más popular sitio de vídeos caseros en Internet, Youtube, muestra 1.280 resultados en español para la búsqueda «cámara seguridad». Muchos de ellos son bromas en las que se ve claramente que hay un acuerdo entre quien aparece y quien graba y cuelga las imágenes, incluso que son la misma persona. Otros, sin embargo, son imágenes curiosas, picantes o cómicas, cuyos protagonistas no querrían ver su imagen en los ordenadores del mundo.

Aunque hay precedentes de denuncias por imágenes captadas a través de cámaras de seguridad y difundidas en Internet, casi todas son a particulares, pues las empresas se guardan las espaldas con los carteles. Además, este tipo de actos suelen responder más a trabajadores o propietarios de los locales vigilados, que también tienen acceso a las imágenes.

Cualquier persona puede colocar una cámara en su domicilio, pero si no cumple la normativa en cuanto a que esté instalada por una empresa homologada y señalada con carteles, se expone a que cualquier invitado lo denuncie si difunde las imágenes captadas, pues vulnera su derecho a la privacidad.

http://www.laverdad.es/murcia/20080824/murcia/hasta-siete-camaras-cien-20080824.html

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