La Fiscalía pide 18 años de cárcel para dos jóvenes acusados de apuñalar a otro en 2005
Es lo que tiene ser Vigilantes de SeguridadLa Audiencia de Barcelona juzga a dos jóvenes acusados de apuñalar a otro durante una reyerta en la línea 3 del Metro de Barcelona a la salida de una discoteca en octubre de 2005.
La Fiscalía solicita una condena de nueve años de prisión para cada uno de los procesados por un delito de homicidio en grado de tentativa y una indemnización de 24.500 euros, que la acusación particular eleva a 85.000.
En su escrito de acusación, el Ministerio Público sostiene que, por motivos que se desconocen, los procesados, Javier R.R. y Edgar N.C., se enzarzaron en una pelea sobre las 22.30 horas del 22 de octubre con la víctima, Francesc L.Z., y sus amigos.
Durante la reyerta, Javier R.R. pidió una navaja a su compañero y éste le entregó una con la que apuñaló cuatro veces a Francesc L.Z. en el brazo, el hombro y el cuello, afectándole a los nervios espiral accesorio y torácico izquierdos, por lo que tiene problemas de movilidad en la espalda.
En Paral·lel
Cuando el tren se detuvo en la estación de Paral·lel, el grupo de la víctima y el de los presuntos agresores se apearon y vigilantes de seguridad se hicieron cargo de la situación hasta que llegaron los Mossos d'Esquadra y una ambulancia.
Durante el juicio, que se celebra en la Sección Sexta, Francesc L.Z. ha explicado que los acusados empezaron a increpar a uno de sus amigos y que, cuando se acercó, se produjo un intercambio de empujones, que finalizó cuando Edgar N.C. le entregó una navaja a Javier R.R. y éste le apuñaló.
Manchada de sangre
En cambio, Javier R.R. dijo que era él quien llevaba la navaja y que la sacó cuando los amigos de la víctima y ésta misma se abalanzaron sobre él, después de que uno de ellos le propinara un puñetazo. El procesado sostuvo que sólo esgrimió el arma para asustar a sus oponentes y que se dio cuenta de lo ocurrido cuando salieron al andén y vio que tenía la manga de la camisa manchada de sangre.
Edgar N.C. corroboró su versión y afirmó que vio la navaja ya en el adén y que dijo a su amigo que la tirara al suelo cuando llegaron los agentes de seguridad. Como su compañero, aseguró que todo empezó cuando recriminaron a los acompañantes de la víctima por fumar en el interior del vagón y que "era absurdo empezar una pelea, porque eran más".




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