Solamente 528 policías controlan la seguridad de 25.000 mujeres maltratadas
Es lo que tiene ser Vigilantes de SeguridadLas denuncias por violencia doméstica han crecido un 116% en los últimos cuatro años. Cada día se interponen 390, según datos del Poder Judicial, lo que ha provocado que la Policía Nacional esté actualmente desbordada al tener que dar protección a unas 25.000 mujeres a las que, tras una valoración de su caso, se les ha asignado un agente para que controle sus movimientos y los de su agresor. La protección de estas 25.000 mujeres está en manos de 528 policías especializados, adscritos a las Unidades de Prevención, Asistencia y Protección (UPAP), lo que supone un ratio de un agente por cada 47 mujeres. Deberían ser más, concretamente 650 policías, pero 122 puestos aún no han sido cubiertos (van a serlo a finales de año). "No hay personal suficiente para una labor que requiere dedicación exclusiva", señala un portavoz del sindicato policial SUP. En Madrid, por ejemplo, hay un agente por cada 25 mujeres, y en Gijón, tres policías para atender 1.000 casos. Pese a los esfuerzos, 9 de las 57 mujeres asesinadas este año (el 15%) tenían orden de protección. La falta de medios ha motivado que 20 mujeres tengan actualmente en toda España, por orden de un juez, un escolta privado. Pulseras para el agresor Hoy, Día Internacional Contra la Violencia Machista, el sindicato SUP recuerda que el control telemático de los agresores por medio de pulseras electrónicas ayudaría "y mucho" la falta de personal de la Policía. La pulsera electrónica es la herramienta ideal" De la misma opinión es la psicóloga forense María José Rodríguez, que lleva 17 años trabajando con maltratadas: "La pulsera electrónica es la herramienta ideal, permitiría tener controlado en todo momento al agresor". El Consejo de Ministros aprobó este viernes una dotación de 5 millones para que las comunidades lo implanten. Ahora sólo funciona en Madrid, donde 116 hombres llevan un brazalete anti-maltrato. De momento, son los propios policías los que evalúan el riesgo que sufre su protegida. Hay tres niveles. El extremo supone una vigilancia permanente de la víctima, un control intensivo de su agresor e incluso la supervisión de los centros escolares de los hijos. "A la hora de catalogar la protección, el problema es que muchas mujeres no son conscientes del peligro que sufren", señala Rodríguez. Cifras de una lacra
hasta 650 agentes















