Un Metro a la japonesa
Es lo que tiene ser Vigilantes de SeguridadLunes de madrugón, de un frío invernal y de retrasos y apretones en el Metro, por la huelga de los trabajadores que hizo que circularán la mitad menos de trenes en plena hora punta (de 07.00 a 9.00 y de 18.00 a 20.00). Ése fue el panorama que se encontraron ayer millones de viajeros cuando, aún con la ojera puesta, no entendían muy bien porqué había tanta gente en los andenes y porqué los trenes pasaban abarrotados. Por ello, se veían obligados a dejarlos marchar con la esperanza de subir en el siguiente. «He cogido el tercero que ha pasado en Puente de Vallecas. Si normalmente por aquí circulan cada 2,5 minutos, hoy llegan hasta los 7 u 8», indicaba José.
La situación se fue complicando a partir de las 07.30, por los retrasos generalizados que afectaban a todas las líneas y el aumento de los viajeros. Eso provocó que en algunas estaciones, como la de Príncipe Pío, en donde confluyen varias líneas de Cercanías, los usuarios entraran en el convoy como en Japón: a empujones propinados por los vigilantes de seguridad con el fin de que pudieran cerrarse las puertas a riesgo de no poder mover ni un solo músculo.
Algunos usuarios observaban un anuncio de la compañía del suburbano, una ironía en ese contexto. «Aprovecha el Metro para hacer ejercicio. Libera tensiones y reduce el estrés». «¡Parece un chiste y malo! Venir de Menéndez Pelayo me ha costado 15 minutos. Es solo una estación hasta Pacífico, pero aún me queda otro trasbordo hasta Colombia. Suelo tardar 35-40 minutos. Hoy.., ¡el doble!».
Y es que los que tenían que armarse de paciencia eran quienes tenían que cambiar de línea. «Venimos de Getafe y cuando queramos llegar a nuestro destino estaremos cansadas», explicaban en Atocha María y Concha. «Yo, encima, he salido antes para prevenir, pero ni aún así. Tendría que estar ya cerca de La Elipa», subrayaba la segunda. Orlando, de origen ecuatoriano, no entendía la necesidad de molestar a los ciudadanos. «¿Por qué no hacen la huelga a las 10 o las 12 de la mañana?», se interrogaba.
Los más molestos eran los que se veían obligados a soportar el segundo paro de la tarde, de 18.00 a 20.00. «¡Joder, me van a dar el día. Voy a sufrir el doblete de los paros», indicaba Ricardo en Sol.
No hubo incidentes. Los servicios mínimos fijados en el 50% se cumplieron a rajatabla. Para los sindicatos la convocatoria fue un éxito, superada por más del 90% de la plantilla y el 99% de los conductores, según UGT y CC.OO. La empresa, rebajó la cifra al 31,37% durante la mañana y al 28,37% por la tarde.
La negociación del convenio colectivo es la causa del conflicto, si bien, los escollos principales son «la subida lineal de 180 euros al mes y que se aplique la jubilación parcial, lo que permitirá crear empleo, explicó Teodoro Piñuela, de UGT». Mañana, volverá a repetirse la situación.





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