La Policía judicial ha culminado una serie de gestiones de investigación después de la detención de un sujeto, M.C.R., de 46 años, que fue apresado el pasado martes como presunto autor de numerosos robos y hurtos de efectos, en muchos de los casos cuantiosos, a personas que habían estado ingresadas en hospitales de Jerez, o bien familiares, y que con ocasión de ausentarse de sus habitaciones para pruebas médicas o incluso para tomar descansos. El hombre aprovechaba para realizarlos, en algunos casos, con total impunidad.
El sujeto cuenta con numerosas detenciones por hechos delictivos precisamente contra el Patrimonio, indicó ayer la comisaría. La policía judicial destacó que este tipo de hecho delictivo se ha producido en varios hospitales de Jerez y otras ciudades de la provincia e incluso de Sevilla y, al parecer, el posible delincuente llevaba varios meses 'trabajando'.
La comisaría destacó en un comunicado la "importante" labor llevada a cabo en los distintos centros hospitalarios por los servicios de seguridad privada (vigilantes jurados) y en concreto la del jefe de este departamento en el del SAS de Jerez, ya que "en todo momento ha estadocolaborando con lapolicía judicial en varias de las investigaciones desarrolladas", tal como adelantó ya este medio el pasado viernes.
La comisaría agregó en su comunicado oficial que en las dependencias policiales de la plaza del Arroyo se encuentran depositados los efectos (joyas, relojes, carteras...) que se han podido recuperar hasta estos momentos a fin de poder ser en su caso reconocidos por sus legítimos propietarios.
El detenido ha sido puesto a disposición de la autoridad judicial con las diligencias instruidas.
http://www.diariodejerez.es/article/jerez/410549/imputan/robos/otros/hospitales/detenido/la/residencia/jerez.html
Silenciosas y discretas, miles de cámaras vigilan nuestros movimientos cada día. Y estas máquinas que velan por nuestra seguridad, son también agentes que detentan contra nuestra intimidad. Para regular su uso, La Agència Catalana de Protecció de Dades (APDCAT) ha presentado una instrucción que endurece las exigencias para la instalación de estas cámaras y fija las pautas de acuerdo con la Ley Orgánica de Protección de Datos. El texto establece que se debe informar sobre la existencia de las cámaras mediante carteles informativos y exige que las administraciones redacten una memoria que justifique su finalidad, las características técnicas y las formas de conservación de las imágenes. El documento señala también que la voz es un dato personal y que, por tanto, los carteles de señalización de videovigilancia deben especificar cuando se esté grabando la voz. Hablamos con la directora de la APDCAT, Esther Mitjans (E.M.), y el asesor jurídico, encargado de redactar la normativa, Santiago Farré (S.F.)
Para empezar, ¿me podrían aclarar que es un dato personal?
S. F. Cualquier información sobre la vida de una persona. No sólo los más evidentes como nombre, apellido, dirección o teléfono, sino que también la imagen y la voz.
¿La voz?
S.F: Precisamente es el dato que menos se tiene en cuenta y, hasta ahora, la regulación de aquí no especificaba qué pautas había de seguir la captación de voz.
¿Cuál es el objetivo de la instrucción?
S.F: Establecer cómo se debe aplicar la ley de protección de datos en videovigilancia. Hasta ahora sólo existía una normativa que, desde 1997, regulaba las cámaras policiales.
¿Y qué hay de las que están instaladas en los edificios de las administraciones públicas?
S.F: Pues existía una inseguridad jurídica ya que no se sabía muy bien cómo se tenían que aplicar los principios que marca la ley. Ahora hemos establecido unas pautas para que se sepa cómo cumplirlos.
¿Puede ser más conciso?
S.F: Explicamos que hay que informar a los ciudadanos sobre la videovigilancia a través de unos carteles estandarizados.
¿Presentan alguna variación respecto a los antiguos carteles?
Sí, aparece un pictograma de un micro cuando se está grabando voz, además de imagen. A parte de esta modificación, el cartel es igual al que diseñó la Agencia Española en 2006 porque lo que más nos interesa es que el ciudadano conozca rápidamente la existencia de cámaras en un espacio videovigilado. La proliferación de carteles distintos crearía confusión entre los ciudadanos.
¿A qué se debe esta proliferación de cámaras en el país?
S.F: Principalmente, para mejorar la seguridad en un espacio, pero también porque los equipos son cada vez más baratos y más modernos. Modernos porque permiten más cosas: grabar por la noche, captar la voz a grandes distancias, mejorar la definición, etc. Y baratos porque se venden en KITS en cualquier supermercado.
¿Es posible garantizar la seguridad y, a la vez, proteger la privacidad del ciudadano?
E.M: La protección de datos no es un derecho absoluto, por lo que la videovigilancia sí es posible. Lo que pasa es que hay que concienciar a la población sobre sus derechos y dar a los instaladores unas normas para que lo hagan correctamente.
Hace unas semanas tuvo bastante impacto mediático la noticia sobre unos vecinos del Born que instalaban unan cámaras falsas. ¿Qué opinión tiene?
S.M. Las cámaras falsas no entran dentro de nuestra normativa ya que no existe tratamiento de los datos personales. Esta cámara tenía un efecto disuasorio. Nada más.
¿Las cámaras son la mejor manera de garantizar la seguridad en la calle?
E.M: En Inglaterra, donde se ha llevado a cabo una instalación masiva de cámaras en muchos barrios, se ha llegado a la conclusión de que tampoco han sido decisivas para erradicar la criminalidad. En determinados espacios pueden ser útiles pero tampoco cumplen con las expectativas generadas y que muchas veces las cámaras sólo desplazan la criminalidad de un lado a otro.
Pero son útiles para reconocer a delincuentes.
E. M: Confiamos demasiado en estas máquinas pero es importante tener en cuenta también la conducta de las personas que vigilan. Éstos se han de fijar en unos parámetros que conducen a muchos estereotipos y, por tanto, los vigilantes pueden equivocarse con facilidad. A veces, poniendo más luz en la calle puedes conseguir que haya más seguridad de una manera más sencilla.
¿Qué hay de la conservación de las imágenes?
S.F: Varía en cada país. Mientras en Toronto, por ejemplo, la normativa dice que las imágenes sólo pueden conservarse 72 horas, nuestra normativa permite un plazo máximo de un mes, aunque puede variar según la necesidad.
¿Qué se hace con las imágenes luego?
S.F: No se destruyen físicamente, sino que se guardan de forma que nadie pueda acceder a ellas pero si hay alguna investigación se deben poder recuperar.
¿Se conoce el número de cámaras instalades en Catalunya?
E.M: Hasta ahora no existía ningún control porque la ordenanza no lo exigía pero, a partir de ahora, con esta instrucción, esperamos cuantificar las cámaras, sobre todo en el ámbito de la Generalitat. Está aumentando mucho el uso de la videovigilancia, tanto aquí como en todo el mundo, y hay que ir con cuidado porque la instalación de estas cámaras condicionan mucho el ejercicio de otro derechos como la libertad de circulación, de expresión, etc.
¿Qué opinión tienen de instalar cámaras en las escuelas para evitar actos delictivos entre los estudiantes?
E.M: Es un tema muy delicado. Esas cámaras sólo estarían justificadas si realmente existen indicios de que se pueda producir una situación conflictiva. Las tecnologías de hoy en día también nos ofrecen la posibilidad de no ser tan intrusivos.
Cuénteme.
E.M: Existen cámaras que captan imágenes que sólo son visibles cuando una persona autorizada necesita visualizarlas. Son como las cajas negras de los aviones. Hay que sacar provecho de las modernas tecnologías para garantizar la privacidad de la gente.
¿Todo el mundo puede instalar cámaras de vigilancia?
S.F. Todo el mundo que respete el reglamento, siempre que sea proporcional, idóneo, necesario y que no se pueda conseguir ese nivel de seguridad con otros métodos menos intrusivos.









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"En Somalia, seguro que alguien pagó, el Gobierno español o la cooperativa de pescadores. Creo que fue el Gobierno... Pero la teoría británica es que, si pagas un rescate hoy, mañana lo volverán a hacer", comenta el capitán John Dalby, de la Royal Navy. Para él no es nuevo el problema al que se enfrenta el Gobierno español. Ya lo vivió hace años en su país, el Reino Unido, cuando advirtió ante la Cámara de los Lores del incremento de la piratería en el sur de China. "Hace más de 15 años estuve en el Parlamento británico, dije que habría piratas en el sureste de Asia y dije que los siguientes serían la costa de Somalia y Nigeria. Y no me creyeron. Y mi predicción es que Nigeria será el próximo, y será más peligroso porque tienen petróleo. Van a actuar preparados con ataques terroristas", vaticinó.


















