Despedidos de un portazo
Es lo que tiene ser Vigilantes de SeguridadImagine que alguien está en su trabajo tranquilamente y es la hora de merendar. Quizás le apetece tomarse algo en la máquina de café de la empresa, pero ese día el jefe insiste en que usted y sus compañeros se vayan al bar. Salen de la empresa y, de repente, el jefe da un portazo, cierra la entrada a cal y canto, y grita que estan todos despedidos por ausentarse del lugar del trabajo.
Puede sonar gracioso, pero esa es la historia que relatan 19 trabajadores de la empresa Centro Loto, que se dedicaba a captar clientes para que apostaran al juego de lotería de los Euromillones. Todos los afectados eran teleoperadores y todos denuncian unas condiciones laborales pésimas, que culminaron el pasado jueves con su despido-portazo.
Según una cláusula de su contrato, tenían la obligación de pasar más del 90 por ciento del tiempo de su jornada laboral llamando a clientes. "Eso es imposible, porque si descuentas nuestro tiempo de descanso, ya pasamos de ese porcentaje", afirma Miguel Ortega. Explican que les ponían pegas para ir al baño, les hacían comer en las escaleras sin una mesa, había bichos y moho en la nevera, cucarachas en el retrete y, si querían ir al médico, tenían que hacerlo durante su día libre. Su turno de trabajo era de 8 horas y 45 minutos y, si sobrepasaban por un minuto la hora de comer, les expedientaban con una amonestación. Según su testimonio, un inspector de Trabajo visitó la empresa la semana pasada y preguntó, sin ironía, si allí trabajaban chinos.
Ortega, que tenía contrato de teleoperador pero ejercía de supervisor, describe este infierno como "una dictadura". "De puertas adentro él tenía sus propia leyes", narra. Cuando dice él, se refiere a su particular "diablo", al mandamás de ese presunto averno laboral: Miguel J. N.
Al parecer –siempre según el relato de los trabajadores–, la empresa también incumplía las medidas de protección de datos y no había garantías de que realmente sellaran las apuestas de sus clientes. Los trabajadores lo calificaron en una pancarta de "presunta estafa". "No comprueban los titulares de las tarjetas de crédito o de las cuentas corrientes. Simplemente pasan el cargo", afirma Ortega. "Algunos clientes nos dijeron que les habían llegado correos electrónicos con datos bancarios de otros apostantes", narra Laura San Juan, otra ex empleada.
Miguel J. N. rehusó hacer declaraciones para este rotativo, pese a la insistencia en contactar con él. "El señor está reunido", explicó la vigilante de seguridad que contrató desde el pasado viernes para salvaguardar la sede de la empresa. Según explican los antiguos trabajadores, su jefe les evita saliendo por las escaleras de emergencia del edificio, cuyo pasillo comunica con una tienda de ropa por la que el jueves salieron los más de 30 empleados restantes. "El jefe sale por el aparcamiento", comenta el encargado de la tienda.
Ayer la empresa seguía funcionando, tal y como pudo observar este periódico. Pero sus trabajadores quieren evitarlo. "Esperamos que nos paguen el sueldo, la indemnización y que les cierren la empresa", sentenció Ortega.
http://www.diariodemallorca.es/palma/2010/07/27/despedidos-portazo/589850.html




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