El tranvía que conecta Santa Cruz y La Laguna, las dos ciudades con más población de la isla, funciona durante toda la noche los fines de semana. En ese servicio van dos guardias de seguridad en cada vehículo (tiene cinco módulos y una capacidad para 200 personas). La vecino reportera que firma esta crónica fue testigo el pasado 4 de septiembre de un viaje que ella misma califica de "pasaje del terror". Hubo varias peleas y se apedreó el vagón, entre otros sucesos. Fue tal el miedo que pasaron ella y sus acompañantes que se bajaron antes de lo previsto. Éste es el relato que envió a esta web:
Después de cenar en Santa Cruz, me fui con mis amigos y mi pareja a La Laguna a ver el ambiente y bailar un poco (porque beber, casi ninguno bebe alcohol). Hasta ahí todo bien, pero claro, como nadie del grupo tenía coche, tuvimos que volver en tranvía. El espectáculo que vimos durante el trayecto fue especialmente grotesco y lamentable.
Primeras peleas y una parada imprevista de 15 minutos. Desde que entramos ya recibimos algún empujón, que lo puedes "pasar" porque es lo de siempre, pero a la altura de Las Mantecas comenzaron a pelearse dentro del tranvía unas chicas a las que se unieron otros. A eso se le juntó que se cargaron una de las puertas y nos quedamos alrededor de 15 minutos parados, con los operarios arreglándola lo más rápido que podían, mientras los niñatos de turno (más del 80% de todos los que iban) salieron a pelearse fuera. Entonces pensé que se quedarían allí.
La testigo de una agresión en el tranvía: "Otros niñatos cogieron y porque sí, porque les dio la gana, salieron y le pegaron a un chico que estaba en el andén. Se armó otra pelea que terminó con pedradas al vagón"
Agresión en Taco. Pero era demasiado bueno para ser verdad porque en cuanto oyeron el pitido que anuncia la salida del vehículo volvieron a entrar y siguió el griterío. Mientras unos
vomitaban (yo vi a dos) y otros continuaban dándose leña, paramos en Taco. Ahí,
otros niñatos cogieron y porque sí, porque les dio la gana (soy testigo de ello), salieron y le pegaron a un chico que estaba en el andén, sin motivo alguno. Se armó otra pelea que terminó con pedradas desde fuera al vagón mientras se iba. Una chica incluso tiró sus zapatos.
Apedreamiento peligroso. Pero aún hubo más. Entre chillidos, jolgorio, empujones, insultos y borrachos "vacilando" (entiéndase como "vacilando" el hecho de estar increpando a las chicas con piropos malsonantes y de mal gusto) llegamos a Cruz del Señor, donde había
varios quinquis desde lejos lanzando piedras grandes, tan grandes que les faltaba mano para cogerlas.
Una de ellas impactó contra el cristal justo donde estaba una de mis amigas sentada. De milagro no lo rompió porque
si lo llega a reventar hoy mi amiga estaría en el hospital o quién sabe si en un lugar peor.
Se apearon antes de tiempo por el miedo. Hasta que ya, al no poder más,
nos bajamos donde vimos que casi nadie se bajaba, que fue en Puente Zurita, cuando nuestra parada real era La Paz, la siguiente (tienes un mapa en la galería de fotos). No nos queríamos arriesgar a que los que estaban armando jaleo y jodiendo se apearan en el mismo lugar que nosotros.
¿Creen que hay derecho a pagar 1 euro para ir con el miedo en el cuerpo y arriesgando hasta la propia vida? Encima que nosotros fuimos de los pocos "tontos" que pagamos esa noche, a casi nadie vi validar el bono en las máquinas; qué poca vergüenza.
Y otra cosa que también impacta es
que sólo haya dos agentes de seguridad para todos los que van a esas horas en el tranvía, ¡si ese día no daban abasto! A mí, gracias a lo que vi,
se me quitaron las ganas de volver a La Laguna al menos en este medio de transporte. Esperaré a tener mi coche y quién sabe si aun así iría porque
lo que viví esa noche me desanimó incluso a ir de fiesta por allí.
Las explicaciones de la compañía. Este digital contactó con
Metropolitano de Tenerife que a través de su responsable de Comunicación, Santiago Correa, nos
confirmó los hechos y lamentó lo ocurrido, pidiendo disculpas a los afectados. Esto es un resumen de las explicaciones que nos dio:
- Cada vez son más frecuentes los actos vandálicos y las agresiones en el servicio nocturno de los fines de semana. La compañía está "preocupada" por ello hasta el punto de considerarlo uno de sus mayores problemas de seguridad.
- Durante el día no se producen esos sucesos. Metro de Tenerife mueve a diario una media de 30.000 pasajeros.
- Por la noche, en cada tranvía (con una capacidad máxima de 200 personas, 60 sentadas) van dos guardias de seguridad, una cantidad que en principio debería ser suficiente. "No es cuestión de poner un batallón de vigilantes", nos aseguró el portavoz.
- La prioridad es la seguridad del pasaje y el personal, pero la empresa recuerda también que ese vandalismo causa daños en las infraestructuras y los medios de transporte que ocasionan pérdidas económicas.
http://www.loquepasaentenerife.com/vivir/15-09-2010/elmiedodeviajardenocheeneltranva